Un grupo de unas quince familias de paraje Santa Cruz del
Monte y Bella Vista de Pozo Azul, no sólo rescataron semillas de arroz secano,
sino que con el trabajo cooperativo impulsan una cuenca productora de arroz
secano a fin de vender el grano y harina de arroz. El cultivo no necesita
inundación de superficie y presenta buen rendimiento, por lo que pretenden
mecanizarlo con el objetivo de lograr mejores resultados productivos con una
fuerte apuesta a la agroecología.
En la zona rural de Pozo Azul, cada vez son más las familias
que se enfrentan a múltiples desafíos con el propósito de diversificar las
chacras y darle valor agregado a sus parcelas pesa a que las condiciones geográficas
de lugar, no son muy favorables. En este caso, se trata de la cooperativa Unión
Campesina, con la que los productores históricamente siempre sembraron arroz.
El cultivo de arroz secano, sobre todo en San Pedro y en la zona Norte de
Misiones, es conocido desde antiguo, sólo que es uno de los tantos cultivos que
fue reemplazado por la industria, al punto que la semilla de arroz se
encontraba ‘en peligro de extinción’ en las chacras.

Se requiere más trabajo manual para hacer la impieza y
cosecha.
“Como somos una cooperativa productora de semillas, una de
las semillas que queríamos rescatar eran las variedades del arroz secano. Junto
a la Organización Social del Movimiento de Trabajadores Excluidos, pudimos
armar este proyecto de rescate de semillas y producción de alimentos
agroecológicos como premisa de no utilizar ningún tipo de veneno”, indicó sobre
la iniciativa Agustín Pane en representación de la entidad.
El grupo trabaja con la propuesta hace tres años. De comenzar
con dos productores, esta temporada cuentan con ocho espacios productivos que
incluye a unas 16 familias que, entre
los cultivos anuales sumaron el arroz.
“El objetivo que tenemos es vender alimentos agroecológicos
sanos, cuidar el suelo, cuidarnos a
nosotros y tratar de generar de alguna manera un foco de producción, una cuenca
arrocera en Pozo Azul, de a poco lo estamos hacemos realidad y el interés de
las familias en rescatar este cultivo es bueno y fundamental “ señalaron.
Procesos de cultivo y desafíos
El proceso de producción del arroz secano a diferencia de lo
que se piensa no requiere inundar ninguna chacra. “Se hace como el maíz,
necesita humedad por eso sufrimos mucho en la sequía, pero es un cultivo que se
adapta. La siembra la hacemos a mano con
taca taca (una herramienta especial), hay que carpir el cultivo sí o sí como en
el poroto o maíz, lo hacemos con azada”, detallaron sobre las tareas que
demanda, que la realizan de manera manual.
Si bien algunas etapas del cultivo, con esfuerzo y dedicación
se pueden llevar a cabo, para lograr incrementar el rendimiento y eficiencia,
resulta una necesidad la adquisición de implementos agrícolas acordes.
“No contamos con herramientas ni implementos, la cosecha es
manual, tampoco tenemos una trilladora, es lo que estamos necesitando sobre
todas las cosas”, aseguraron.
En el tiempo que impulsan el cultivo por medio de proyectos
consiguieron una peladora de arroz mediante el apoyo de la rama rural del MTE y
una segunda peladora de arroz fue donada por Cáritas. “Estamos peleando por una
trilladora de granos porque eso es lo más difícil separar la paja del grano,
sería un logro muy importante para seguir adelante con el cultivo e incentivar
a más familias, tenemos una muy vieja”, manifestaron.

El arroz orgánico es valorado por grupos de consumidores.
Foto: Carina Martínez
A la fecha resulta motivador visualizar los cuadros de arroz,
que toman relevancia entre las chacras con terrenos ondulados, lo que impide
producir muchas hectáreas por chacra sino que lo hacen de manera comunitaria y
trabajan de forma conjunta en los núcleos productivos. Pese a los accidentes
geográficos, este cultivo diversifica las chacras con sus granos listos para la
cosecha.
En lo que respecta las etapas del cultivo la siembra se
realiza en septiembre y la cosecha entre abril y mayo. El rendimiento de una
hectárea óptima, ronda en un promedio de 4 mil kilogramos.
“Nosotros recién este año contagiamos a más vecinos y sembramos
de forma comunitaria aproximadamente tres hectáreas. Nuestras tierras en Pozo
Azul son muy onduladas, no en todas las chacras se pueden preparar rosados
grandes. Por eso trabajamos entre varios en espacios de media hectárea, por
ejemplo. Entre los que sembramos está temporada arroz suman unas cuatro
hectáreas”, detalló el grupo.
El cultivo del arroz principalmente necesita suelos húmedos,
tratándose en general de una planta guerrera. “No necesita mucho más. Nosotros
aplicamos bioinsumos este año para probar si se desarrolla mejor. Nos
identificamos por no usar veneno, sabemos que cada vez está más en auge la
agroecología y como cooperativa nos dedicamos a semilla de cobertura, a los
granos y alimentos Agroecológicos, sin venenos”, enfatizaron.
El kilogramo de arroz orgánico pelado lo comercializan a $3.000. También elaboran y venden harina de
arroz para los celíacos.
Un sistema que aprovecha la naturaleza
El sistema de producción de secano se considera un sistema
temporal de agricultura, pues no depende de un suministro artificial. Así pues,
los productores en otras partes del mundo no contribuyen a la irrigación de los
cultivos, sino que emplean exclusivamente el agua de lluvia. De esta forma, la
siembra se planifica y gestiona con base en estas dinámicas naturales.
Básicamente, consiste en adoptar técnicas naturales para
aprovechar, preservar y aplicar las precipitaciones y la humedad de los suelos
en los cultivos. Los productores se caracterizan por no utilizar herramientas,
tecnologías o procedimientos de riego artificial. Los cultivos de secano
generalmente son plantaciones de monocultivos en lugares semisecos (donde las
precipitaciones no superan los 500 milímetros al año).


.png)
.png)

.jpg)

.jpg)

.png)

