Todo lo que rodea a ANDRES GUACURARI ARTIGAS,
está envuelto en un halo de misterio, como si la historia misma, se empeñara,
en borrar todo tipo de datos o recuerdos en los que él, se encontrara.
Pero el revolucionario, se impone a
la misma historia, se revela contra el tiempo, no se deja borrar, no se calla,
se vuelve preponderante, contra todo pronóstico y se convierte en leyenda
viviente. Continúa naciendo una y otra vez, en el imaginativo colectivo, de
todos los que queremos recordarlo.
Se presume (porque casi todo en su
vida es presunción), que nació en San Borja o Santo Tome, aproximadamente en el
año 1778, o 1783. Una de estas fechas cargadas de simbolismo, ya que es el
mismo año en que nació, San Martin, también en Corrientes, pero en Yapeyú. probablemente
haya nacido en 1783, por la descripción que se hace en varias actas de la
época.
La fecha se adjudica, al 30 de noviembre,
días de San Andrés, debido a la costumbre de la época, de bautizar a los niños
con el nombre del santo que correspondía al día de su nacimiento, esa es la
posibilidad más probable que se baraja.
De padre desconocido, utiliza el
apellido de su madre, vale aclarar, que entre los guaraníes Misioneros, no
existía la costumbre de elegir los nombres de sus hijos, esto más bien se daba
según algún fenómeno natural. Pero al cristianizarse comenzaron a hacerlo y
también a transmitir sus apellidos en forma hereditaria.
Las descripciones de la época, dicen
que era de estatura baja, de ahí el apelativo de Andresito, pero de contextura
robusta, y con la cara con marcas de viruela.
Su niñez transcurre en Santo Tome,
donde fue educado por el cura del pueblo. en algún momento de esta etapa de su vida,
viaja a la banda oriental, más precisamente a Montevideo. Ahí se encontraría
con la persona que cambiaría su vida: José Gervasio Artigas, que lo tomo a su
servicio.
Artigas, se encariño con Andresito y
empezó a tratarlo como un hijo, y este cariño fue mutuo ya que él lo acepto
como padre y hasta empezó a usar su apellido.
En Montevideo se completaría su
formación tanto intelectual como militar, volviéndose uno de las lugartenientes,
más fieles de Artigas y de su proyecto federal.
Cuando estalla la revolución oriental
en 1811, José Artigas, fue uno de los lideres, y Andrés Guacurarí, desde ahora Andrés
Artigas, apoyo a su Padre adoptivo, participando en una de las batallas más
grandes de la guerra de independencia, la batalla de las piedras, en que las
tropas de Artigas, destrozaron a los españoles, abriéndose camino a Montevideo
y sitiando la ciudad.
Andresito, consigue el rango sargento.
después de abandonar el sitio, peleo en las primeras batallas de La guerra civil,
defendiendo el federalismo que impulsaba Artigas, con una actuación meritoria,
se le adjudica un acenso al rango de coronel. Como muestra de confianza y
reconocimiento a la lealtad del guaraní, Artigas lo destina a gobernar
Misiones, un territorio que resulta clave a su proyecto político.
Andrés Guacurarí Artigas, es
nombrado, comandante general de las misiones, y asume su cargo entre fines de
febrero y principios de marzo de 1815. Al momento de regresar a Misiones, se
presume que tenía una edad de entre 32 a 35 años. Se instala en Santo Tome y
esta pasa a ser la nueva capital de Misiones.
Como su bandera, usaba la bandera
tricolor, tomada del símbolo del federalismo, pero la interpreta de otra manera,
ya que cada general iba cambiando el orden, de los 3 colores, que exigía
Artigas. Fue así que a principios de 1815 se levantaron en Corrientes las
banderas con las franjas roja arriba, azul en medio y blanca abajo. (esta, fue
reconocida como bandera oficial de misiones e institucionalizada por ley en en
año 1994).
Andrés Guacurarí Artigas, fue
rápidamente reconocido como gobernador y respetado por el pueblo, su principal
objetivo era reorganizar a los pueblos, que habían quedado abandonados, desde
la trunca campaña militar de Belgrano y sus territorios habían sido
conquistados por los paraguayos, sobre todo los departamentos de Santiago y Candelaria.
La primera victoria del caudillo para
la reconquista de los territorios de Misiones, fue en Concepción y desde ahí avanzo
a Candelaria, siendo esta una de las batallas más cruentas y violentas de la campaña.
las tropas guaraníes expulsaron a los paraguayos y recuperaron la antigua
capital de Misiones.
Después de recuperar los territorios provinciales,
Andresito y Artigas, pusieron sus ojos en las Misiones orientales, ocupadas por
los portugueses, y entre 1816 y 1819, se desencadenarían una serie de batallas
donde el caudillo obtendría victoria y derrotas, pero donde nunca lograría
imponerse definitivamente al ejercito portugués. Entre las más destacadas
estarían las de: Rincón de la Cruz, San Borja, Apóstoles, San Carlos, en el
transcurso de estas, muchos de los mejores hombres del ejercito guaraní, fueron
cayendo o fueron tomados prisioneros y su tropa fue siendo diezmada.
Su última campaña fue en territorio portugués,
finalmente y totalmente derrotado, Andresito, fue capturado y tomado prisionero,
por una patrulla de vigilancia en el paso San Isidro.
Comienza aquí otro capítulo envuelto
en misterio, que al igual que con su origen, parece esquivar los sucesivos
esfuerzos de los historiadores, para poder dar luz a los hechos.
Se presume, que fue llevado
encadenado a San Borja y que luego, se lo traslado a la capital del estado de
Rio Grande Do Sul, Porto Alegre, después de estar un tiempo en esta localidad,
se lo alojo en la prisión de máxima seguridad de Lague, en Rio De Janeiro, una
prisión en una isla, donde tuvo que tolerar, el clima húmedo y condiciones muy
duras. según algunos documentos de esta cárcel, fue liberado, después de un año
y medio de reclusión. Siendo esta la última información que se puede constatar
de su vida, y donde se pierde su rastro, donde su vida entra en una nebulosa
imposible de dilucidar, algunos historiadores dicen que lo volvieron a apresar
y que murió en prisión, pero no hay ningún registro certero.
El tiempo se tragó su historia, pero aun así
no pudo borrar sus recuerdos, que están forjados a fuego y que siguen
perdurando hasta hoy, y que nos pertenecen también a nosotros, que construyen en
nuestras vidas la figura mítica y tradicional de nuestro caudillo más celebre.
Que es la tradición, más que construir
lasos de confianza con nuestros ancestros, construir confianza con nuestros
muertos, abrazar sus posturas y defender sus ideales con nuestras acciones,
para así visibilizar sus logros y mantenerlos vivos hoy en día.
ANDRES
GUACURARI ARTIGAS, es nuestro más grande representante histórico, y es
nuestro deber mantenerlo vivo, no dejar que se lo trague la historia, jamás
renegar de esto y no dejar que se lo coma el olvido, porque si esto pasara,
También nosotros seriamos olvidados y borrados del margen de la historia, una
parte de cada Misionero, vive en la historia del caudillo, y una parte del
caudillo vive en cada Misionero.
No nos olvidemos nunca, de nosotros
mismos.



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